Entradas

Roto

Mi mundo se ha roto, y son océanos lo que brotan de mis ojos cansados; te echo de menos, me siento devastado por dentro, el sufrimiento me consume, te amo.
Mi mundo se ha roto y el tuyo también, el cansancio ya te puede y no te quedan razones para seguir luchando; nuestro mundo se ha roto y no dejo de repetírmelo una y otra vez en mi cabeza. Y más me hundo, y ver que no puedo hacer nada frente a tu decisión inamovible. Me muero por dentro.
No he dejado ni un solo momento de pensar en ti, de querer recuperarte, hacer lo que sea, empezar solamente a vernos los fines de semana; un nuevo comienzo que lo cure todo, reducir la marcha y empezar a construir.
Eres todo lo que necesito en mi vida, me enamoré de ti desde el primer instante en que tocaste mi alma en esas noches de conversación interminable en la cama, mientras a kilometros de distante, dormíamos en camas distintas. Compartimos una misma ilusión, un proyecto futuro.
Nos han pasado muchas cosas, juntos y separados, somos lo que so…

Es la primera vez, desde hace mucho tiempo

Es la primera vez, desde hace mucho tiempo; ya ni tan siquiera me acuerdo cuál fue el último momento en que te nombré.
Me acuerdo de tu sonrisa,  lo malo es que no recuerdo ya el sonido de tu voz; no recuerdo los abrazos que te daba que intentaban abarcarte  como el sol cuando abarca las ciudades.
¿Cómo eras?  ¿Qué solías decir? Solo recuerdo restos de ti, pequeños despojos que suenan en mi cabeza como un eco permanente... con un mal final, te estás yendo para siempre.
Es la primera vez, desde hace mucho tiempo, que saco de dentro de mi el dolor por haberte perdido tan pequeño.
Te echo de menos,  o no sé si echo de menos la idea de haberte tenido; tu marcha me partió el alma,  me destrozó el corazón  y dejo mi vida truncada.
¿Cuánto más soportaré esta carga? ¿Cuándo podré romper mis cadenas? ¿Cuándo te vas a ir para siempre? ¿Merece todo esto la pena?

Carta al tiempo

Te escribo a ti desde un recóndito lugar; desde lo más profundo del alma, dónde solo he hallado durante mi vida oscuridad. Con el corazón encogido, las palabras en el pecho contenidas y una fuente abundante que se parapeta tras mis párpados cansados... que duermen sobre las lagunas negras de mis ojeras perennes.
Que de tiempo hace, pasas volando, a ratito rápido a ratito lento pero no te paras ni para mirar a un lado; siempre hablo de ti, cuando te tenga, cuando pueda, tengo ganas de tenerte para hacer mil y una ilusiones realidad que mueren en la orilla de la siguiente idea que se me ocurre para cuando vuelva a desear tenerte.
Tiempo, nunca te he sido más sincero; te anhelo y te tengo todo el tiempo, como un dualismo incompleto, te describo gráficamente en mi cabeza desdibujando cada uno de tu entresijos...
Estaré esperándote siempre que dedicas dejarme, estaré aquí deseando poder disfrutarte... pero al mismo tiempo te me vas constantemente sin saber mirarte a los ojos y decir: &quo…

Pasa

¿Qué siento? ¿Qué siento cuando respiro? ¿Estoy vivo? ¿o hace ya mucho que por dentro estoy muerto?
¿Qué siento entonces en silencio? ¿Quién soy yo desde que te fuiste y no has vuelto? ¿Qué soy realmente? ¿Qué ha hecho de mi todo esto?
¿Qué entiendo? ¿Qué no entiendo? ¿Cuáles son los problemas? ¿Dónde están las soluciones?
Tengo miedo; estoy totalmente disperso... no me encuentro, sigo siendo ese travieso, me pierdo en las ideas que brotan, se me van disparatadamente de uno a otro pensamiento.
¿Qué lobo alimento? ¿Alimento el lobo blanco o el lobo negro? ¿por qué es tan difícil ser yo desde el principio? ¿por qué no me puedo relajar en esta guerra ni un solo momento?
¿Qué es el sentido? ¿Realmente lo encuentro? Todo son preguntas inseguras, que se prolongan en el tiempo, quemándome por dentro, haciéndome sentirlo eterno, sin querer, queriendo y desangrado, me veo desprovisto de todo de nuevo.

Una noche

Las ideas son complicadas en mi cabeza, y en ocasiones, me nublan el pensamiento;  no quiero hacer nada, salvo callar  esas emociones equivocadas que se encuentran enrevesadas  por las esquinas de mi templo.
Los sentimientos colapsan, las neuras se disparan, las lagrimas brotan mezcla de dolor, rabia e ira, sin dejar atrás mentiras que uno mismo cree, que uno mismo crea sin saber bien por qué.
Tan sólo quiero arrancar de dentro este dolor, aliviar mi mente, sentir el descanso pleno, esa sensación que te provoca el sol de invierno a las 16:00 tomando un café frente al mar...
yo no quiero soluciones, sólo quiero, sentir la paz por dentro y equilibrio, entre otras razones que nadie ofrece primero.

Aquí de Nuevo

De nuevo frente al mar, de nuevo frente a mis palabras; aquí, ahora mismo, con el sol caliente sobre mis manos  y el mar delante sonando, las olas mueren en la orilla mientras todo sigue pasando.
De nuevo me enfrento a mis pensamientos más oscuros, en pos de una verdad indomable, aquí me hallo, buscando soluciones y responsables,  a mis cables cruzados deshilachados e hilarantes.
El aire es limpio, la música suena de fondo, todo habla de ti en este preciso momento, lo que le da sentido a todo, lo que me mantiene vivo la luz que desde dentro se proyecta y noto que contigo sigo el hilo.
La luz, el hielo que se derrite en el vaso, el limón que se ahoga, el olor que trae el viento, un instante divino, un rato de silencio, un puñado de palabras que me hacen sentir cómo hacía mucho tiempo...
Un silencio para mí... Heme aquí de nuevo.

La desesperación infinita

Despertarte con el alma entrecortada, con la respiración en entredicho, mientras de sudores se empapa tu cuerpo en el sin vivir de los escalofríos.
En la desesperación infinita,  de la promesa de un cambio tardío, de entre la nobleza y la maravilla, que no crece y se oculta tras el armadillo.
Amarillo en la lejanía, empieza con la bola de fuego; tanto en la mañana clara, como en la distante huella que dejas en mi cama.